El mosquito citadino de los aposentos

Estoy completamente convencido de que todos y cada uno de los seres que compartimos, durante un periodo determinado de tiempo, el mismo lugar, semiesférico e inmenso, llamado Tierra, estamos destinados a cumplir nuestro papel dentro del Ciclo de la Vida.

El agua del mar se evapora por la acción de los rayos del Sol. El vapor forma nubes que, cuando se encuentran saturadas, descargan su contenido en forma de lluvia o, cuando hace mucho frío, en copos de nieve. El líquido vital –incoloro, inodoro e insípido, compuesto por dos moléculas de hidrógeno, por una de oxígeno- hace crecer a las plantitas que serán degustadas por un borreguito hidalguense (Hidalgo,  México). Esta pequeña bestia de cuatro patas será asesinada y procesada para ser una rica barbacoa y convertirse en el desayuno de un humano. Éste, al morir, será comido por unos gusanos que, posteriormente, serán el alimento de unas aves… etcétera, etcétera. Todos tenemos una función específica en este mundo para mantener en orden a la naturaleza.  

Ahora bien, creo que todas las criaturas vivientes de este planetota buscan la realización, explotar al máximo las cualidades con las que uno dispone por naturaleza. Es decir, uno nace, crece, se reproduce y muere. Sin embargo, he descubierto al único ser que es incapaz de realizarse: el mosquito citadino de los aposentos.

El mosquito citadino de los aposentos es un pequeño insecto volador que vive en las alcobas de los humanos; hace un sonido similar al de un motor de motocicleta solo que más agudo y suave; y cuya única gracia es hacer pasar una mala noche, succionar sangre de las personas que se encuentran en el recinto y dejarles marcas, molestas y poco estéticas, en la piel. 

Existen otras especies de mosquitos que sí logran la superación personal. Tal es el caso del mosquito de los pantanos cuya reproducción, en enormes cantidades y gracias a las condiciones naturales que favorecen los nacimientos de los nuevos insectos, sirve de alimento para los sapos, ranas y camaleones que comparten el mismo hábitat.

El más malo de los mosquitos es aquel que siempre hace su aparición cuando las aguas de los huracanes y tormentas tropicales provocan inundaciones en diversas regiones del país: el mosco del dengue. El mosquito del dengue nace en lugares donde se acumula agua, como puede ser en llantas viejas o cubetas. Su misión es transmitir enfermedades, por medio de su picadura, a todo ser humano que encuentre a su paso; su mayor logro es cuando la víctima encuentra la muerte; y también éste insecto puede ser alimento para otras especies.  

Como podemos ver hay mosquitos que cumplen sus objetivos individuales y no sólo eso, sino que ayudan a la preservación de otras especies. Pero el mosquito citadino de los aposentos no puede y posiblemente, su existencia, sea un error de la naturaleza. 

El mosquito citadino de los aposentos nace, por error, en la ciudad y, por azares del destino, llega a una recámara en donde no hace nada sino alimentar su propia frustración. No se puede reproducir puesto que en los cuartos no existen las condiciones idóneas para hacerlo. Y muere sin haber tenido una participación digan de recordarse en el mundo.

Lo que hace este diminuto mequetrefe, cuando se encuentra en la habitación, es esperar a que el usuario de la misma llegue. Mientras el humano realiza todo el ritual anterior a su merecidísimo descanso que consiste en cenar, ponerse la pijama, lavarse los dientes, leer y acostarse en la cama, el mosquito observa fijamente todos y cada uno de los movimientos que realiza y se dispone a realizar lo único que sabe hacer: molestar.

Cuando uno esta acostado, en ese momento en el que todo es silencio, donde se reflexiona sobre lo que pasó en el día y sobre lo que se hará en el siguiente, es cuando interviene el desgraciado pelafustán del mosquito. Primero llama la atención con el irritable sonido que hace mientras planea sobre la persona. La víctima se percata de su presencia. A continuación, el mosquito hace todo lo posible para crear confusión en su presa. Se mueve rápidamente de tal manera que no se sepa con certeza su ubicación. En este momento, el mosquito citadino ya ha logrado su objetivo: interrumpir el sueño de la persona.

A partir de este instante, el ser humano intenta a toda costa terminar con la vida del insecto. Utiliza todo lo que tiene a su alcance para asesinarlo y no cuenta con aquellos productos, similares a un incienso o aromatizantes, que ahuyentan o exterminan a los mosquitos.

Otro tipo de productos insecticidas son en spray; sin embargo, el olor no es nada agradable. La situación se torna complicada para el ser humano y divertida para el mosquito.  

Retomando la idea de que todo ser busca dar lo mejor de sí y dejar huella en el mundo, es menester realizar un análisis de la vida del mosquito citadino de los aposentos para conocer en qué medida cumple con sus objetivos, de acuerdo con sus cualidades que la naturaleza le otorgó. ¿De qué le sirve al mosquito molestar a la gente? Además de alimentarse con la sangre ¿qué obtiene con eso? En el espacio en donde se desenvuelve éste insecto es imposible la reproducción. Tampoco hay otras especies que coman mosquitos –aunque con suerte podría encontrar una araña, lo suficientemente astuta, para que se lo coma y morir de manera fructífera.

La existencia del mosquito citadino de los aposentos es un desperdicio de energía y una ocupación improductiva de espacio por parte de la naturaleza. Ser mosquito citadino de los aposentos seguramente es algo vergonzoso y dudo que los mosquitos bebés quieran ser uno de ellos cuando crezcan. Los padres mosquitos indudablemente enseñan a sus hijos a evitar, a toda costa, los malos hábitos que practican éstos deshonrosos miembros de la comunidad mosquitera. Y, por si fuera poco, los mosquitos citadinos de los aposentos siempre son los malos de las películas y los cuentos infantiles.  

Lo que prometía ser una vida llena de logros y satisfacciones terminó siendo, con un poco de mala suerte de por medio, una existencia improductiva y mediocre. El mosquito tiene una longevidad máxima de cuatro semanas ¿será agradable pasar un mes enfrascado dentro de cuatro muros, esperando alguien a quien succionarle sangre y, únicamente, sobrevivir? Con un poco de confianza en uno mismo y en las cualidades con las que cuenta, y la voluntad de hacer y crear lo que uno quiere ser, es suficiente para lograr la realización personal. Todos, inevitablemente, nos iremos algún día de éste mundo; pero cómo nos vamos y qué dejamos, depende del amor que tenemos de nosotros mismos y de la fidelidad que tenemos a nuestros sueños.   

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~ por Enrique Zamudio en septiembre 22, 2007.

6 comentarios to “El mosquito citadino de los aposentos”

  1. Mi estimado… fíjate que aunque le atinas en que son una desgracia para las horas de descanso… permiteme decirte que uno de tus fundamentos para decir que es una inutiles de la naturaleza, está mal fundamentada; repites en innumerables ocasiones que el aposento no es propicio para la reproducción… error: “Quien se alimenta de sangre son los mosquitos hembra de algunas especies cuando están durante su etapa reproductiva y necesitan una fuente de alimentación rica en proteinas, o sea la sangre, aparte de que las hembras poseen la probocide (boca en forma de trompa) adecuada para ese propósito. La hembra al poseer este comportamiento es el vectór de muchas enfermedades como la malaria.” http://espanol.answers.yahoo.com/question/index?qid=20061123220133AAoUaj2

    Sobres, espero te sirva la info

  2. Gracias por tu comentario que, como siempre, es bien recibido y atinado. Es cierto, los mosquitos -o mosquitas- son hematófagos pero también es cierto que para reproducirse necesitan agua y -creo que- por lo general, las habitaciones no tienen agua estancada en recipientes y, en todo caso, se evita tenerla.

    ¡Gracias!
    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Reproduccion/sintomas/prevencion/elpepusoc/20070302elpepusoc_5/Tes

  3. no entiendo como los mosquitos se mata entre si .

  4. Los mosquitos citadinos de los aposentos no se matan entre sí. En realidad es una especie solitaria y frustrada. Sólo se tiene a sí mismo pero su actitud mediocre le impide salir adelante.

    Éste mosquito no asesina a nadie, ni es víctima productiva de nadie -aunque puede tener la fortuna de encontrar una araña que se lo coma.

    Sería interesante encontrar una especie de mosquito caníbal…

  5. jeje ps sabes q eso se parese a tii jajajajaaaaa

  6. Es cierto. En alguna medida soy tan mediocre e improductivo como el mosquito y, por esta razón, trato de ser mejor persona cada día que pasa…

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