Corrre, ratón, corre

Siempre fui escéptico ante la idea de que “entre más se digan las cosas, más se van a cumplir”. También no era del todo sincero al decir que la suerte está de mi lado, en realidad lo decía para hacerme sentir bien porque particularmente me suceden puras tonterías (pierdo costosas playeras, se me olvidan las cosas como fechas, tareas y las llaves, siempre hago el ridículo con la sociedad y, la más reciente, no me di cuenta que mi grabadora no grabó nada durante una entrevista).

Antes fui escéptico y antes no fui tan sincero, pero irónicamente de tanto desear que a alguien se le haya ocurrido la grandiosa idea de llevarse las playeras y esperar el reclamo de su dueño, tuve la suerte de que así ocurriera: una compañera de clase se las llevó, la contacté y las devolvió amablemente.

Realmente creí que el haber recuperado las dichosas playeras calmaría las aguas turbias de la noche anterior. Ocurrió totalmente lo contrario: las aguas turbias se convirtieron en tsunamis integrados con tiburones blancos gigantes, Ursula (la bruja de La Sirenita je, je) y el mounstro del lago Ness. Como las historias de enojos y molestias son patéticas y aburridas, no le presto atención y mejor contaré algo más feliz como el hecho de que a mi sí me dio gusto encontrar las playeras (je, je).

La verdad estaba feliz porque iba a correr portando una playera que llevaba dentro de sus costuras toda una historia digna de ser llevada a la pantalla grande o escrita en una de las novelas más trágicas de la literatura  mundial (¡aah jaja!). La verdad es que no soy ningún atleta, pero sí corro, siempre corro, por cualquier razón corro: desesperación, felicidad, cobardía, valentía… Me gusta correr. La verdad es que, a pesar de todo, disfruté mucho la carrera pues ¿cuántas veces puedes trotar libremente por los carriles centrales de Paseo de la Reforma?, ¿cuántas veces viene mi mamá a visitarme?

Sólo fueron diez kilómetros. Hicimos muchísimo tiempo: más de una hora tardamos en llegar a la meta. Tal vez suene un poco conformista pero creo que ese tipo de carreras son para disfrutarse, no para ganarse. Quizás si me dedicara profesionalmente a correr, sí haría todo lo posible para ganarla -incluso sería posible aplicar el método Madrazo-. Como sí corro, pero no soy profesional, la neta es que sí la disfruté, y mucho.

Por lo pronto ya me voy a correr… Ciao.

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~ por Enrique Zamudio en noviembre 14, 2007.

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