Complicado

La verdad ya no sé si aquellas frases prefabricadas que se han acumulado a lo largo de la historia me causan molestía o me dan risa. A quien se le haya ocurrido estructurar grandes ideas en tan pocas palabras quizá no lo hizo con la intención de inquietar a quien las lee o escucha, sino por simple ocurrencia; y si sí tuvo la intención de inquietar… ¿por qué no se utilizó ese gran ingenio para escribir un libro completo?

Pudo haber sido una buena alternativa para resolver las dudas de la humanidad: quizá no se le dejaría la total responsabilidad de nuestras penas y alegrías a algo -o alguien- que creemos es omnipotente (lo cual me parece una excusa mediocre, pero funcional); quizá ya no habría más ataques a rascacielos, estaciones del metro y embajadas internacionales; quizá ya no tendríamos que comer todos los domingos un pequeño trozo de pan, creyendo que es el cuerpo de alguien; y nos ahorraríamos el tiempo que utilizamos rezando cinco veces diarias en dirección al oriente.

Hoy una frase estuvo rebotando infinidad de veces en las paredes de mi cabeza: <<A veces las cosas más tontas nos complican la vida>>. Al principio me molestó el hematoma producido por la violenta bofetada de verdad emanada de aquella frase: me complicó el adiós definitivo que yo mismo provoqué, que era necesario y, probablemente, que era la única manera de lograrlo; fue difícil aceptar que las caderas sí mienten y que la cerveza y el fútbol pueden llegar a ser ‘distractores’ que provoquen decir cosas que no queremos; me frustré al perder unas playeras que no servirían sino para serle igual o más indiferente que la gente ‘ajena’; y me ataqué porque una bella desconocida olvidó la invitación de un desconocido.

Después me reí porque recordé las últimas cosas tontas que dificultaron mi vida: un aeropuerto, una conversación de messenger y un mail; un concierto de Shakira y un partido de Cruz Azul con un jugador fracturado; unas playeras azules marca Nike; y una invitación al cine sentada en primera fila dentro de la nave del olvido.

A pesar de todo no quisiera que dejaran de sucederme cosas tontas. Sería muy aburrido. Ya no tendría con qué enojarme y, sobre todo, ya no habría razones para burlarme de mi. Mentiría si afirmara que me es indiferente el que una bella conocida haya volado a otras latitudes; si dijera que ya no me importa en lo absoluto la bella que creí conocer; si negara que me afecta la frialdad de la conocida que no me conoce; si no me atacara por el rechazo de la bella desconocida.

En cuanto a las frases prefabricadas considero que mientras más cosas estúpidas me ocurran, entre más me burle de mi inocencia y haga corajes por mi ingenuidad, tendré las herramientas necesarias para manufacturar algún buen refrán. Las moralejas surgen de un hecho tonto, algún fracaso o error, que hizo reflexionar a quien le ocurrió. Éstas, es obvio, se formulan con la intención de que no se caiga de nuevo en un desliz; de inquietar a quien se dirige; de molestarlo y burlarse de él. Es verdad.

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~ por Enrique Zamudio en noviembre 23, 2007.

2 comentarios to “Complicado”

  1. Creo que las frases sin duda pueden servir para reir de las ironías de la vida…porque en realidad todo lo que tenemos lo buscamos nosotros mismos…”nada sucede por accidente” lo único que queda es aprender de todo lo que nos pasa..y sobre todo evitar que nos vuelva a pasar

  2. wowww°!!!! bravooooo bravooo una vez más me dejas con la boca abierta ra! 😉 esta pkm pkm netita q me gusto un guen un guen felicidades raa…gracias x todo lo q he aprendido de ti!! tqm!!

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