¿Qué cojones es la historia? Parte 1

Por azares del destino y porque le caigo bien al feng-shui y al chop-suey, me encontré en una situación en la cual estoy haciendo algo muy cercano a un libro de historia. También por casualidad una profesora nos dejó leer una compilación de ensayos titulado Historia ¿para que?. De éste entregamos un reporte y como soy una vergüenza escribiendo se los quiero compartir. La calificación que obtuve por tal escrito es lo de menos -y lo más cómico del asunto-, de cualquier manera lo dejo aquí porque ya tengo muchísimas hojas amontonadas y porque tal vez sirva para algo (como burlarse de mi).

Historia ¿para qué? 

En un archivero se encuentra una hoja de color verde que tiene, entre otras cosas escritas, una pequeña huella de pulgar plasmada con tinta negra. Esta mancha indicó hace dos décadas el registro de un nuevo miembro en la sociedad. Esta hoja contiene datos que le dieron un nombre, dos apellidos, un lugar de origen, una fecha de nacimiento, una medida en centímetros, un peso en kilogramos, un estado (vivo o muerto); dicho en otras palabras: le dieron una probadita de lo que es identidad. Y así comenzó una nueva etapa de su historia. 

Preguntarse qué es la historia o para qué sirve la historia es tan inquietante e intrigante como preguntarse ¿qué soy? ¿Quién soy? ¿A dónde voy? Afortunadamente hay gente que ha hecho historia con su gran intelecto al tratar de responder a las inquietudes que, quizá más de alguno de nosotros que pasamos, sin pena, ni gloria, por distintos niveles escolares, tuvimos –o tenemos- al preguntarnos para qué estudiamos historia. Algunas de estas respuestas se encuentran en el libro Historia ¿para qué? 

Como son distintas y excepcionales formas de abordar el tema, se tratará de agrupar el pensamiento de los autores en los términos que se cree coinciden. Uno de ellos es el cuestionamiento sobre la utilidad de la historia. Carlos Pereyra afirma que una de las utilidades de la historia es para darle legitimidad a su discurso; sin embargo, esto es totalmente distinto a la validez de la misma; además sirve para comprender el pasado para saber manejar el presente.  

Por su parte, Luis Villoro reconoce a la historia como instrumento de justificación  de los actos que ya ocurrieron, sean correctos o no; como elemento cohesión  y separación de los grupos. Para José Joaquín Blanco sirve para transformar la sociedad, participar políticamente, defender principios, denunciar, mejorar y también por mero placer. Enrique Florescano, con una visión marxista, destaca la utilidad de la historia para analizar sistemas económicos y estudiar las revoluciones y crisis políticas. Aguilar Camín resalta la utilización de la historia para atender las urgencias y preguntas del presente.   

Con una visión más amplia de lo que es la historia, gracias a las propuestas de definición de estos grandes pensadores, quizá podamos aventurarnos a responder el por qué a nuestra manera: la historia sirve para ejecutar todas las acciones de los verbos existentes en el diccionario. Sí, hacemos una prueba y, al azar, encontramos un verbo: piropear: la historia sirve para enaltecer la belleza de algún hecho pasado. 

Como la suerte no ayudó mucho a darle solidez a nuestra insolente definición, intentemos con otro verbo: rociar. La historia -aunque usted no lo crea- sirve para esparcir un líquido en gotas, pues alguien hace mucho tiempo tuvo la ocurrencia de hacerlo y hoy al rociar nuestras plantas no nos acordamos de aquellas personas que generaron conocimiento que se ha mantenido por miles de años y que ahora utilizamos. 

Tal vez aún no quede clara la definición pero, como dice el refrán: “la tercera es la vencida” (por cierto, esta máxima popular hace referencia a otra utilidad de la historia: el evitar cometer los mismos errores o fracasos) el verbo conocer ayudará a poner fin a esta penosa situación. La historia sirve para conocer puesto que todo ser humano busca por naturaleza solucionar sus inquietudes y, la mayoría de veces, se remite a los orígenes para explicar el presente.  

Un periodista en su misión de contar la vida del mundo necesita conocer, re-conocer y dar a conocer lo que acontece. De tal suerte que hace historia contando historias; buscando fuentes, comparándolas y dándoles contexto; definiendo motivos, explicándolos y comprendiéndolos; poniéndose en los zapatos del otro, porque la empatía es inherente al que busca e intenta hacer historia.

                                                                                                    Continuará…

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~ por Enrique Zamudio en marzo 3, 2008.

Una respuesta to “¿Qué cojones es la historia? Parte 1”

  1. […] la segunda parte de aquel supuesto trabajo escolar donde hablaba sobre por qué estudiar historia. Aquí la primera parte. Acá la […]

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