¡Gracias! je, je…

Hoy fue uno de esos días en que sientes que todo te sale mal, que la monotonía de tu vida no te permite disfrutar de los instantes vitales. Por fortuna, llegas a tu refugio y, de manera inesperada, se vienen hechos que provocan una risa, enojo, coraje que vale por todos los infortunios del día, mes o quizá del año. He aquí aquellos hechos:

 I

If there is a God/I know he likes to rock.

De verdad no me imagino qué estará pensando el pontífice. Tal vez le sangre la lengua, los dedos o qué se yo. Es probable que sienta haber salvado a la humanidad o quizá diga que recibió un mensaje del mismísimo dios -o tal vez un e-mail- que decía: “¡Hey tú, Bene! Se me acaba de ocurrir que el cometer injusticias es pecado, ¿por qué no lo anuncias? Tal vez sea una buena idea”.

Claro, el buen Bene le ordenó a su subordinado que lo hiciera. Al hacerlo se agregaron otros seis pecadotes. Los siete son los que siguen: el tráfico de armas, cometer injusticias, el destruir y no cuidar nuestro planeta, la manipulación genética, experimentos con personas, el aborto y la pedofilia.

 Lo bueno es que con este anuncio los traficantes de armas dejarán de hacerlo, ya no habrá injusticias, el planeta recuperará su temperatura óptima, los humanos mejoraríamos naturalmente como especie humana y como seres racionales, ya no habrá vidas traumáticas y se respetará y protegerá a los más indefensos.

Es por demás absurdo este tipo de anuncios, pero sobre todo es lamentable la insolente actitud de la Iglesia Católica al atreverse a etiquetar como ‘pecado’ una actividad relacionada con los abusos de sacerdotes sobre niños. Sería igual de atrevido afirmar que son todos, pero la Iglesia, como institución administradora de la doctrina religiosa más practicada en el mundo, debería quitarse la pesada losa que viene cargando desde la era medieval.

Who are you this time?/ Are you one of us flying blind?

II

Hace ya algunos años teníamos, hasta hace poco, un deseo platónico sobre una chica que se robaba nuestros suspiros y protagonizaba nuestros sueños húmedos en la secundaria. De verdad parecía modelo: delgada, tez blanca, cabello castaño, todo en su lugar y en proporción; además, era inteligente, interesante y con potencial. Era el centro de atención.

En la prepa compitió con otras mozas muy gallardas, pero esto no logró que su lugar como símbolo sexual fuera sustituido sino, más bien, compartido. Contrario a todo pronóstico, resulta preñada justo al egresar del bachiller. Esto la colocaba dentro del catálogo de las madres jóvenes y sexys, es decir: seguía siendo ídolo erótico juvenil. Dejé de saber de ella. Sólo quedaba los clásicos recuerdos colegiales, hasta que todo se desvaneció.

 Me pregunta si la vi. Contesto <<no, ¿por qué?>> <<checa esto>>. Espero el envío de la imagen, al tiempo que me dice <<¿qué quiere? Está encuerada. Se le ven las chiches>>. Me excito -ja, ja. La hace de emoción. Tarda años en enviar la imagen -o al menos eso parece. Por fin la envía. Doy click en el link y comienza a llenarse la barra de color verde fosforescente. Se ve la leyenda completado y doy click en abrir.

Abro el archivo mientras babeo. Se me abren los ojos -algo casi imposible. No lo puedo creer. Todo se derrumbó –dentro de mí, je, je. No, no es un orgasmo. En la imagen se observa a una chica delgada con penosos esbozos de sobrepeso. Su cabello está entintado de un dorado disminuido, combinado con café. Viste un bikini indiferente, nada atractivo. No es ella, pienso.

Intento una vez más. Veo a una de esas chicas que salen en los videos de reggaetoneros restregando su carne sobre tipos con grotesca expresión lujuriosa. No lo puedo negar. En verdad es ella.

Me envía otra foto. Ésta es más grande y con un zoom anatómico -algo que no quería. No lo puedo creer: su expresión reggaetonera me conmueve, persigue, sorprende, asusta… Además tiene un tatuaje en el pecho, de esos que se acostumbra en la cárcel -seguro es el nombre de su pareja.

Tengo ganas de llorar o reir. No sé. Da igual. El asunto es que me deprimí al instante. Mi ideal de erotismo colegial se desplomó. Ella era el pilar que sostenía todas mis fantasías de sexo casual con colegialas. Se terminó… pero… la verdad fue muy cómico.

– o –

Se puede esperar cualquier cosa. Por esto dormí convencido de que algún día podré ver a un emo bailando reggaetón… ¡Gracias! je, je…

Anuncios

~ por Enrique Zamudio en marzo 12, 2008.

Una respuesta to “¡Gracias! je, je…”

  1. Por lo menos no fuí el unico que pensó que ese “bikini” no le hacía realidad sus fantasias a alguien.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: