Despertar solo

Y bien. Festejemos, desperté solo y feliz. Acompañado por un plato sucio, un envase de catsup agonizante, tres pulseras de tela, una caja de dominó, un libro de García Márquez, un par de revistas, dos correos electrónicos escritos sobre un cuaderno y una indescifrable cantidad de hojas repletas de letras. Todo sobre un escritorio con indicios circulares de cafeína, una capa de un tenue marrón de grosor preocupante y penoso, manchas pegajosas de alimentos y formas irregulares dibujadas por grafito.

De esta manera inicio la crónica sobre mi despertar solitario y feliz. Canciones de Guns and Roses, Beatles, Rolling Stones, U2, Radiohead, The Doors y Oasis, en versión jazz, indundan de placer mis oidos. En este momento inicia una amena conversación mañanera:

-Me encuentro impresentable.
-¿Impresentable para quién?
-Tienes razón. No hay a quién presentarse. Nadie me espera…
-¿Necesitas a alguien?
-En realidad no. ¿Qué más puedo pedir? Estoy escuchando Wonderwall, versión jazz… ‘there are many things that I would like to say to you, but I don’t know how…’  Es su canción, ¿sabes?
-Sí… siempre hablas de ella. Parece que no sabes hablar de otra cosa.

Terminó la conversación con una contradictoria respuesta. Cuando había olvidado involuntariamente a aquella de los delirios protagónicos, la recordé por voluntad. Y regresó a mi mente su molesta actitud altanera, presumida, soberbia… el filo de sus palabras deshonestas, el hambre de su ego. Suficiente para herir a los -dirían por ahí- nobles de corazón.

Entonces la olvidé voluntariamente. Regresé a lo mío. O lo ‘nuestro’ podría decirse. Y canté, siempre canto: And I miss you, like the desert miss the rain. Esta versión es poca madre. Tengo miedo. ¿Y si de verdad no la vuelvo a ver? Terminaba la canción de Everything but the girl y comenzaba la versión bossa de una canción que se convirtió en mi himno. All my loving I will send to you… Creo que nos debemos una cena. Mientras la preparo, festejemos, pues hoy desperté solo y feliz.

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~ por Enrique Zamudio en junio 1, 2008.

2 comentarios to “Despertar solo”

  1. Solo y feliz. Si, lo recuerdo. Yo era así. Hasta que ella llegó y tres años depués se marchó. De nuevo estoy solo, con todas las posibilidades que eso significa. Un nuevo horizonte… Nuevos proyectos… si todo pero, feliz? No. Todavía no. El duelo debería pasar rápido, pero camina arrastrando piedras, restos de las ruinas de nuestra historia. Ella no se ha ido. ya no está aquí, pero no se ha ido. Eso es lo peor, porque significa que no quiero estar solo. Por eso no estoy feliz… Una vez mas me repito: quien invente la receta para el olvido ganará el nobel.

  2. Es indescriptible como unas cuantas cosas nos hacen olvidar (solo por un momento) algunas de las malos ratos de la vida, claro que lo mejor es despertarte feliz por saber que a pesar de todo el dolor…siempre hay cosas por las que vale la pena seguir luchando.
    Admiro demasiado toda la fuerza que tienes para seguir…de verdad…y coincido con Francisco acerca de la receta para olvidar.
    Cuidate…

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