Crispín con resaca

Ahí está Crispín. Después de una intensa noche se nota devastado, presa del agotamiento y los excesos que han regresado del ayer.  El pobre se encuentra vencido ante el embate de unas antenas de conejo, como una metáfora de la condición humana donde un mundo paralelo y virtual domina todo y a todos. Ja. Crispín descansa sobre Los Miserables como destacado miembro de ese gremio lastimero. Crispín, pobre Crispín. Si tan sólo lo conocieras un poco, podrías darte cuenta que no es necesario burlarte de él. Si lo pudieras respetar un poco, podrías darte cuenta que a pesar de sus vicios es el único que te ha dado tu lugar. Miserable Crispín. Descansa sobre las letras de Víctor Hugo leyendo un poema del movimiento del 68, Crispín. Probablemente no estén jugando contigo, Crispín. Por ahora… descansa, pequeño Crispín. Tu noche no fue fácil, loco Crispín. Apenas el día comienza y no será sencillo. Lo sabes. No tengas miedo, Crispín. No te corresponde hacer nada. Esta vez no, Crispín. Espera. Aguanta, Crispín.

Me tengo que ir, pequeño Crispín. Cuando despiertes puedes jugar pirinola.
Adios, Crispín.

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~ por Enrique Zamudio en octubre 4, 2008.

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